4.09.2006

Encarna Sánchez, un cadáver exquisito, vean como son los chismes en la madre patria de Julio Iglesias, Raphael, etc.

Sobre la autora

Viene el huracán Encarna. El día seis se cumplieron diez años de su muerte y el jueves noche se estrenó un programa especial en Tele5 en el que 23 personas hemos puesto, cada una, un trocito del mosaico para explicar quien era Encarna Sánchez. Fue la reina de la radio en una época en la que los medios de comunicación estaban en manos de hombres.

Trabajaba de sol a sol, vivía por y para la radio, era la niña mimada del régimen de Francisco Franco. Nacida en una familia humilde en Carboneras (Almería) había pasado por diversas emisoras locales hasta presentar ya en Madrid “Esto es España, señores”, “Brindis” y “El club de los oyentes”.

Era demagógica, prepotente, intolerante, representaba la España más cavernícola y se ganó muchos enemigos y un puñado de incondicionales. Se convirtió en una mujer famosa y su vida privada estaba envuelta en misterio. Se la veía siempre con una actriz de segunda fila, una morena de rompe y rasga que se parecía algo a Isabel Pantoja, llamada Clara Suñer.

Juntas iban a la tertulia que la escritora Dolores Medio tenía en el Café Gijón, Clara incluso llegó a escribir una novelita que no tuvo ningún éxito. Encarnita iba a buscarla cuando terminaban las representaciones de la “La sopera”, donde Clara actuaba con el actor Gómez Bur.

Hasta que un día La Señora, doña Carmen Polo de Franco, le encargó a “su” Encarnita la organización de unos festivales musicales de beneficencia. Desapareció una cantidad de dinero, 150.000 pesetas y se le aconsejó que se fuera de España. Vivió en Méjico siete años, asi como en República Dominicana y pobre y desconocida, regresó a España a empezar de cero.

Nadie le daba trabajo, hasta que Ballvé, el propietario de Radio Miramar, le ofreció las únicas horas que tenía libres y que nadie quería: la madrugada. Encarna se fue a vivir a Barcelona y en “Encarna de noche” empezó anunciando el bar de un amigo suyo.

En poco tiempo se convirtió en la profesional que más publicidad acaparaba, hasta el punto de que ella sola prácticamente mantenía a la emisora, los taxistas la escoltaban a las cinco de la mañana hasta su casa como si fuese una reina.

Regresó a Madrid, ya en la COPE, con Directamente Encarna se convirtió durante diez años en líder de la radio, con una media, según el EGM, de 560.000 oyentes diarios.

Ganó muchísimo dinero, invirtió, se hizo con un patrimonio. Sus defectos se agudizaron y su poder la emborrachó, desde su programa levantó calumnias, echó por tierra muchas reputaciones, hundió a artistas y periodistas, insultó, ensalzó, derribó y destruyó a mucha gente inocente que soportaba diariamente amenazas e insultos por la radio sin poder hacer nada para defenderse. Muy pocos se le enfrentaron.

Su vida privada, por otra parte, se convirtió en una fuente inagotable de chismes y rumores “soto voce”. Se creó muchos enemigos y se convirtió en una de las personas más odiadas de España, pero su gran poder y sus apoyos en las alturas, la convertían en un bastión inexpugnable.

En 1994 contrajo un cáncer del pulmón que pronto se extendió al hígado y otros órganos. Por las mañanas se iba a dar quimioterapia a Suiza y por las tarde estaba en la emisora. La tenían que llevar en brazos hasta el estudio y la pinchaban justo antes de que empezara el programa. No quería tirar la toalla. Sus últimos días fueron trágicos, se moría a chorro delante de los micrófonos.

Falleció un 6 de abril de hace ahora diez años. A la semana se abrió el testamento, sorprendentemente era el mismo que había redactado en 1970. Se lo dejaba todo a su amiga Juana María del Pilar Cebrián Morenilla, nacida en Caravaca (Murcia) el 5 de junio de 1942, y a su madre. En el caso de que ésta falleciese (lo había hecho en 1978), el dinero también iría a parar íntegro a Pilar.¿Y quien era Pilar Cebrián? Pues el nombre auténtico de Clara Suñer, aquella actriz de rompe y rasga que había sido tan amiga suya.

En el momento en que falleció Encarna, Clara llevaba una vida muy modesta como corresponsal de Radio Nacional en Benidorm y daba clases de declamación a un pequeño grupo de aspirantes a actores.Para ella fue una tremenda sorpresa. Según el círculo íntimo de Encarna, no habían vuelto a verse desde 24 años atrás. Según Clara, se felicitaban las navidades y hablaban de vez en cuando por teléfono.

Estos días Clara Suñer, que vive como una jubilada de lujo en Benidorm, se ha quitado del medio sabiendo el interés informativo que se le avecina. Por una foto suya se podrían pagar hasta 60.000 euros.Encarna, después de muerta, sigue dando mucho dinero. Encarna, the return.

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